Los dentistas alertan del mal uso del colutorio

El Consejo General de Dentistas advirtió la semana pasada en un comunicado de prensa de un posible mal uso de los colutorios bucodentales por parte de la población, motivado por una publicidad que podría llevar a confusión, provocando que los usuarios utilicen estos productos en sustitución del cepillado de los dientes.

Según el Libro blanco publicado por el Consejo de Dentistas en 2015, el 63 por ciento de la población usaba colutorios frente al escaso 23 por ciento de 2010, un dato revelador que muestra el boom de estos artículos y que llama mucho la atención a estos profesionales.

Según ha explicado a Correo Farmacéutico Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas, la publicidad de los enjuagues bucales no es clara y está confundiendo a los ciudadanos: “En las consultas estamos viendo que muchos pacientes están utilizando el colutorio como sustituto del cepillado, cuando en ningún caso debe ser así”, apunta. Así, critica cómo algunos anuncios televisivos  presentan estos productos más que como colutorios como “auténticos desatascadores de tuberías, cuya potencia es tal que es capaz de eliminar toda la suciedad adherida a los dientes”. Eso sí, el experto diferencia los enjuagues que están en las estanterías de las farmacias de los que se pueden encontrar en las grandes superficies, y que parecen “desatascadores”, insiste. 

Por tanto, subraya que el mensaje que hay que transmitir, también los farmacéuticos, “con los que los dentistas tenemos un contacto muy directo” -destaca–, es “cepillar los dientes, al menos, dos veces al día, durante dos minutos con pasta dentífrica fluorada y, después, usar hilo dental o cepillo interdental”.

 Y añade que los colutorios son una parte “complementaria”, pero “no esencial” de la higiene bucodental: “Efectivamente, tienen muchos beneficios, pero deben ser utilizados con un consejo profesional, ya que son específicos para cada situación clínica (infecciones, sensibilidad dentinaria, halitosis, gingivitis, etc.)”. 

Además, recuerda que las patologías bucodentales deben ser diagnosticadas por un dentista. A modo de ejemplo y, recurriendo a un caso extremo, explica que una gingivitis que cursa con sangrado, “puede ser un signo de otras enfermedades no diagnosticadas, como podría ser una leucemia o un linfoma”. En esta línea, añade que en una periodontitis, si hay afectación de los tejidos de soporte, el problema no se va a solucionar con un colutorio, sino con  tratamientos realizados por un dentista”. 

Castro Reino también insta a mirar la composición de los colutorios. Así, los hay que en su fórmula llevan clorhexidina, un antiséptico que se usa con frecuencia en el ámbito de la odontología, y que si se emplea de forma prolongada puede provocar tinciones dentales. Por tanto, la persona podrá tener una boca sana, pero los dientes teñidos”.   

Otros enjuagues, en cambio, pueden llevar alcohol, totalmente contraindicado en pacientes que padecen cáncer oral. 

Población infantil

Estas precauciones también hay que hacerlas extensibles a los niños, para los que hay colutorios especialmente desarrollados para ellos. En estos casos, la precaución hay que tenerla con el flúor, puesto que podría producirse una exposición excesiva a esta sustancia, que está incluida, además, en las aguas de consumo humano (según las provincias en una cantidad diferente) y en las pastas de dientes.

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